Cómo cuidar un cachorro

Cuidar a un cachorro es un trabajo a tiempo completo. En la naturaleza normalmente son las madres quienes se ocupan de esta tarea, aunque en diversas especies el padre también participa activamente en la crianza de los cachorros y en algunos casos, como por ejemplo en los lobos o los suricatos, es la manada al completo la que se encarga de cuidar y proteger a los eslabones más débiles del grupo hasta que consigan alcanzar la edad adulta.

Cuando los humanos queremos hacernos cargo de un cachorro de perro, gato u otra especie, a veces caemos en la tentación de separarlo demasiado pronto de su madre, lo cuál es un error, ya que el cachorro para crecer fuerte y sano necesita alimentarse de la leche materna durante al menos los primeros 2 meses de vida en el caso de los perros y de 4 a 6 semanas en el caso de los gatos.

La leche materna es rica en nutrientes vitales para el desarrollo de los cachorros y contiene los anticuerpos imprescindibles que el animal necesita para generar un sistema inmune que lo defienda de enfermedades ahora y en el futuro, por ello no es nada aconsejable separar al cachorro precozmente, sin contar con las consecuencias psicológicas que podría acarrear tanto para la madre como para el bebé.

No obstante, pasado el tiempo de lactancia, los humanos podemos hacernos cargo de un cachorro sin recurrir a la leche de su madre para alimentarlo.

¿Cómo alimentar correctamente a un cachorro?

Consejos para alimentar a un cachorro de perro

Existen piensos especiales para cachorros muy recomendables en el mercado. Por ejemplo, alimentar tu perro con Royal Canin es una buena opción, ya que tiene bastante variedad en cuanto a productos y tiene piensos específicos para cachorros que le aportarán los nutrientes necesarios que necesita para crecer saludablemente.

Para administrar correctamente la comida que el perrito ingiere, lo ideal es que le demos 4 veces de comer al día hasta los 3 meses de vida y que vayamos disminuyendo las veces hasta pasar a 2 diarias tras cumplir los 6 meses.

Debemos educar a nuestro perro para que sea paciente, no se ansie y no coma nada hasta que no se lo ordenemos, ya que así evitaremos que se envenene o intoxique con comida ajena o que coma cosas que no debe. Este aprendizaje es lento y requiere esfuerzo y mucha paciencia por tu parte, pero si se le educa correctamente desde bien pequeño será mucho mejor tanto para ti como para él, a la larga vale muchísimo la pena el tiempo invertido.

En la medida de lo posible debemos evitar que los snacks formen parte de su alimentación principal. Estos “premios comestibles” deben reservarse sólo para reforzar su aprendizaje, pero nunca utilizarlos como complemento alimenticio.

Tampoco debemos de pasarnos con la cantidad de alimentos que le damos al día a nuestro perrito (aunque parezca que tenga hambre siempre), ya que una ingesta excesiva es perjudicial para su sistema digestivo, repercute negativamente en su energía y a la larga puede crearle un problema de obesidad, lo que puede lamentablemente puede acortar su vida.

Es importante que cuidemos de su alimentación para que no le falten vitaminas y minerales, y combinar esta buena dieta con ejercicio frecuente ¡Igual que los humanos! Eso sí, no debemos alimentar a nuestro perro como si fuera una persona porque no lo es (de este tema hablamos en este artículo donde comentamos que existen alimentos inocuos para las personas que resultan peligrosos o tóxicos para los perros).

alimentar a un cachorro de perro

Consejos para alimentar a un cachorro de gato

A partir de las 4 semanas de vida, el cachorro de gato ya estará preparado para destetarse poco a poco e ir introduciendo en su dieta comida sólida. Al principio podemos ir combinando la leche materna con pequeñas raciones de pienso seco específico para gatos junior y combinarlo también con alimento húmedo para gatos.

El gato bebe mucha menos agua que el perro (aunque la tenga siempre a su disposición), por lo que es imprescindible que además del pienso seco, cada día coma también alimentos que contengan agua suficiente para que el gato no sufra deshidratación.

Mientras que a los perros hay que administrarles la comida (porque suelen ser muy ansiosos), los gatos por su parte suelen administrarse bastante bien la cantidad de alimentos que comen, por lo que suelen ingerir la cantidad justa de energía diaria que necesitan, sin necesidad de que los humanos estemos muy pendiente de ello.

Nuestro consejo es que dejes su platito siempre en el mismo lugar, ya que que como sabes, el gato es un animal de costumbres y se estresa con los cambios, sobre todo si afectan a su comida.

Esperamos que hayan sido útiles estos consejos sobre cómo cuidar un cachorro ¿Has cuidado alguna vez de alguno? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios 🙂

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